“La realidad es que comemos por tristezas y alegrías”

apetito emociogenico Rolla
Obesidad PH sitio La Informacion com

Apetito Emociogénico, estrés, costumbres sociales; no podemos controlar lo que comemos.

¿Será que el comer es el comportamiento con el que regulamos nuestras ansiedades y frustraciones?  “¿Por qué es tan difícil bajar de peso?”. El Dr. Arturo Rolla, Endocrinólogo Senior del Beth Israel Deaconess Medical Center, fue el encargado del cierre magistral de las XXI Jornadas de Actualización en Nutrición y Obesidad, organizada por Fundación Diquecito, desarrolladas los días 8 y 9 de junio en el Sheraton Hotel Córdoba.

Una radiografía psicológica y conductual de estos tiempos, en los que al estrés y la sobreabundancia de comida a la que vivimos expuestos dentro de hábitos sociales aceptados, se agrega la presencia de otro factor anteriormente desconocido, o poco estudiado al igual que el estrés: “el hambre emociogénico”, sería uno de los culpables de nuestros malos hábitos y conductas que nos llevan a ganar sobrepeso.

La epidemia de la obesidad es una realidad que engrosa las estadísticas a nivel mundial, y que todos los años es motivo de congregación de equipos de investigación, profesionales de la Nutrición, la Salud y la Psicología para reflexionar en torno a estrategias para combatir esta enfermedad y sus derivaciones en los encuentros organizados por Fundación Diquecito.

 

apetito emociogenico Rolla
Dr Arturo Rolla PH Fundacion Diquecito

“Como porque estoy triste, y estoy triste porque como, esto se convierte en un círculo vicioso”, según el Doctor Rolla este es uno de los problemas que llevan a incrementar las estadísticas de la obesidad; problemas de ansiedad, depresión, autoestima baja y frustraciones que todos tenemos en nuestra vida.

Todo un panorama revelador respecto al problema de los desórdenes alimentarios y la obesidad, que si bien conocemos de cerca, no podemos darle el análisis correcto. Al parecer, la comida no es sólo comida sino una gratificación oral que nos tranquiliza y nos lleva a una zona de confort, de manera que con las emociones el sistema límbico aumenta el apetito emociogénico y hace que comamos más de lo que debamos comer y esto nos lleva a ganar sobrepeso.

A su vez, la obesidad lleva a las personas a padecer la estigmatización y discriminación, a enfrentar  problemas de mala adaptación psico económico social, que llevan a cerrar el círculo vicioso de obtener gratificación ante estas situaciones a través del deseo de comer para saciar el apetito emociogénico.

“Esto nos aumenta el apetito emociogénico y nos hace comer en exceso, y preferir comidas  de alto contenido energético, las grasas dulces como chocolate, cremas heladas, dulce de leche, dan aún mayor confort emocional», argumentó Rolla ante una audiencia cautiva de profesionales.

Muchas personas comen por estrés, que es un comportamiento aceptado al igual que los excesos durante las reuniones sociales; según datos estadísticos revelados por el disertante para el 80% de las personas las situaciones estresantes los llevan a comer más, mientras que en el 20% de los casos los hace comer mucho menos.

 


“¿Por qué es tan difícil bajar de peso?”El Dr. Arturo Rolla, Endocrinólogo Senior del Beth Israel Deaconess Medical Center, fue el encargado del cierre magistral de las XXI Jornadas de Actualización en Nutrición y Obesidad, organizada por Fundación Diquecito, desarrolladas los días 8 y 9 de junio en el Sheraton Hotel Córdoba.

 

Una tormenta perfecta de factores

El problema de la obesidad es multifactorial, responde a aspectos de la Naturaleza Humana, la Biología y el  Ambiente Obesogénico, es decir a aquel que favorece el desarrollo de obesidad o que estimula hábitos y comportamientos que conducen al exceso de peso.

“No hay un solo factor, polimorfismo o mutación que nos haga obesos sino un conjunto de cosas, una tormenta perfecta que nos hacen ganar peso”, afirma Rolla y continúa, “el problema más serio es la perseverancia: el abandono de las dietas se deben a excusas sociales, a reuniones que hacen que nos distraigamos, abandonemos la dieta y comamos más. Los mecanismos de control del hambre son múltiples y redundantes que hacen muy difícil controlarlo”.

El problema es que no comemos sólo por hambre, ¿por qué comemos cuando no tenemos hambre? Comer es un placer adictivo, diario, socialmente aceptado y estimulado. Todo se origina en el hipotálamo baróstato, que regula el hambre y la saciedad, sobre el que intervienen múltiples factores exógenos, costumbres familiares y sociales, hábitos automáticos, feedback gastrointestinal metabólico, hepático y de masa adiposa; a los que también se suman el factor cognitivo del control voluntario y las emociones.

apetito emociogenico Rolla
Photo by Dan Gold on Unsplash

Las emociones como la ansiedad, depresión, aburrimiento, frustraciones y soledad son las que mayor influencia tienen sobre el apetito emociogénico.

CONTEXTO OBESOGÉNICO Y REFUERZO CULTURAL

Las emociones, aspectos genéticos propios de la persona, hábitos alimenticios y sedentarismo, todo esto es reforzado por los siguientes condicionantes:

-Aumento del contexto obesogénico de la industria alimentaria.

-Sedentarismo computarizado de la vida moderna.

-Mentiras de los medios de comunicación que nos dan la falsa sensación de la “facilidad de bajar de peso”.

-La publicidad y sus estereotipos de belleza joven y delgadez eterna.


Algunos comportamientos que refuerzan nuestro hábito de comer sin hambre o nos llevan a justificar nuestro comportamiento:

1 –  No recordar si hemos comido mucho o poco, esto generalmente les pasa a las personas bajo tratamiento por obesidad mórbica. “No recuerdan lo que han comido o manifiestan que no han comido tanto por que no cuentan calorías, sino que sólo perciben el placer por la comida”, advierte Rolla.

2 – Comemos todo lo que tenemos en frente. “Otro truco es, si no tenemos tanta comida no comemos tanto”. Arturo Rolla recuerda también que no sólo debe hacerse régimen para el tratamiento de la obesidad, sino que tan importante como eso es no subir de peso y mantenernos sanos.

3 – Nos engañamos con alimentos light a los que sumamos a nuestro régimen sin criterio alguno. “Tomamos una merienda de 7000 calorías en una sola comida pero endulzamos el café con leche con edulcorante”.

4 – “Somos lo que comemos, menos lo que corremos”, el médico cirujano especializado en prácticas bariátricas señala que para bajar de peso no basta sólo con hacer dieta, sino que debe complementarse con un programa bien organizado de ejercicio.  En el caso de las personas con sobrepeso, la realización de actividad física se dificulta por problemas en rodillas, caderas y espalda.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here